viernes, 30 de mayo de 2014

Cambiemos... ¿sólo un día?

Tercera y última experiencia del curso, para terminar con buen sabor de boca.
Esta vez, la idea era cambiar tres facetas tuyas durante un día sin hacerlo saber a nadie.

Al principio, aunque estaba dispuesta a hacerlo, pensé que no saldría bien. Es decir, todo el mundo estaría atento y al más mínimo cambio (creía yo) sabrían que la persona estaba haciendo el experimento.
Pero las semanas de exámenes llegaron, no había tiempo y todo el mundo tenía la cabeza en otra parte, por lo que el día que decidí hacer esto nadie cayó en que mi cambio formaba parte del experimento. Notaron el cambio, sí, pero no lo relacionaron. Es más, Aitana en un momento dado me preguntó que si yo ya lo había hecho y, tras quedarme en blanco (tenía que inventar una respuesta), le dije que no, que con todos los exámenes y trabajos no había podido.

Por lo general, voy a clase de forma muy informal. Y es que yo soy de esas que si tienen que elegir entre dormir y arreglarse, arreglarse no es una opción. Duermo hasta que me queda el tiempo justo para llegar a clase, a veces corriendo, porque mi cama y yo tenemos una relación muy estrecha. Además, por lo general tiendo a pasar un poco de la gente a mi alrededor, ya que suelo estar de mal humor por alguna pelea en casa, medio dormida, o lo que sea.

Así que el pasado jueves decidí dedicarme tiempo. Cambié mis gafas por las lentillas, me planché el pelo... me arreglé, en general. Procuré ser más cariñosa y más abierta, más positiva, más alegre. Eran tres cambios en teoría, pero yo intenté simplemente ser mejor en todos los aspectos.

Dado que ese día era feria, todo el mundo me decía "Uy, que guapa vienes, ¿vas ahora a la feria?". Pues no... no iba a la feria ese día. Es más, por la tarde tenía clases de dibujo técnico para selectividad.
"¡¡Que hoy hago yo la experiencia, pavillos!!"

Muchos "qué guapa", un abracito de Zafra, valentía para ofrecerme a exponer yo en clase... Sonrisa por aquí, sonrisa por allá. Pero que conste que no era de forma falsa, ¿eh? Era real, intentaba dar un mejor "yo". Es distinto.

Por la tarde en las clases, el profesor sí que percibió un fuerte cambio en mí, y es que no le veía desde verano, cuando yo tenía el pelo rosa. Me alegró un montón verle de nuevo, la verdad.

Tengo que decir que me sentó muy bien abrirme al mundo, ser mejor persona. No quiero que este cambio se reduzca a un solo día. Si me ha sentado tan bien es porque debería dar menos importancia a las cosas y ser más alegre y abierta, que la vida son dos días.

Pero en cuanto a la parte "física"... sigo prefiriendo dormir. No veo necesario salir con un aspecto perfecto a clase, ni que fuera a salir por la noche o a una fiesta. Voy a aprender, no necesito estar arreglada para eso. Mejor estar descansada. No puedo hacer sufrir a mi cama.

Así que en general, esta experiencia ha hecho que al ver como afectan mis cambios al exterior, quiera mantenerlos y que el mundo que me rodea se vea de un color nuevo y distinto.

Desde hoy me voy a comer el mundo. Recomiendo totalmente esta experiencia, no cuesta nada y te aporta muchísimo. Cambiemos para hoy y para el resto de nuestra vida.


lunes, 10 de marzo de 2014

Me quejo porque puedo.

Opinar es gratis, así que ¿por qué no opinar de todo?
Algo que hago con mucha frecuencia es quejarme de las cosas que no me gustan. No quiero decir que sea una quejica (quizá) pero si algo me parece mejorable, injusto... pues me quejo. Si puedo intentar ponerle solución, lo hago. Y si no, pues me quejo. ¿Por qué? Porque puedo.

Que conste que también opino sobre las cosas buenas y las apoyo, pero donde hay que hacer más hincapié es en las malas. 

Vivimos en un siglo donde la libertad de expresión (en los países desarrollados, al menos) es mucho más amplia que antiguamente y eso debería aprovecharse, cosa que no hacemos.

Por ejemplo, la educación.
La educación es un tema que da pie a muchas quejas desde siempre, y más ahora con la nueva ley. ¿Pero es tan mala? Estamos programados para quejarnos ante cualquier cambio que venga, pero yo hasta ahora (que me acabo de leer la ley esta en wikipedia) no tenía ni idea de como era. Ya que nos quejamos por todo, quejémonos con fundamentos por lo menos. No creo que la reforma sea ni buena ni mala, es diferente. De lo que más se quejan todos es de esas reválidas que hay que pasar tras primaria, tras secundaria, y al terminar Bachillerato. ¿Son tan malas? Es decir, si has aprobado el curso, no debe de ser difícil. "Puedo tener un mal día y suspender, y no sería justo".. pues no, no lo sería. Pero también es cierto que en ocasiones en algunos institutos inflan muchísimo las notas de Bachillerato al final para que los alumnos aspiren alto en Selectividad, y tampoco es justo para los demás.
Yo, por ejemplo, como buena atea, me quejo de que Religión como asignatura cuente para la media.
Y es que ya lo decía Hume, si el objeto que quieres estudiar no lo puedes señalar en la naturaleza, no es objeto de estudio. No puedes poner al mismo nivel de importancia Física y Religión. No me cabe en la cabeza. Me encantaría desatarme y opinar aquí sobre la religión y el ateísmo pero me voy a contener porque es un tema muy sensible para algunas personas y no quiero ofender a nadie (no en exceso).

En cuanto a las clases en sí, odio que todo sea sentarnos seis horas a recibir información. Teoría, teoría, teoría... ¿y la aplicación? ¿Podemos por favor utilizar lo aprendido? Hacednos creer, al menos, que sirve para algo. Esta queja es solo para algunas asignaturas, ¿eh? Por ejemplo, en Economía hacemos prácticas (mi parte favorita) y entonces le vemos el sentido a las cosas. En Geografía, cuando ves que después de haberte estudiado qué son los anticiclones, las borrascas, etc puedes leer un mapa del tiempo, ves que no es inútil el hecho de haber tenido que aprenderlo. Pero cuando yo hice primero de ciencias, lo que menos útil me parecía era química. Te aprendes cosas que no ves. Aprendes cosas que se supone que ocurren pero no te las enseñan. ¿Tan difícil es hacer una excursión al laboratorio y mezclar cosas para que echen humo? Yo así soy feliz. Que el otro día, en la excursión a la UCA, vi a un señor con nitrógeno líquido y me volví loca, por favor. Es como magia. UF.


En realidad, creo que por eso soy de ciencias (solo en mi corazón, por ahora :c). Porque estudiarme 4 temas de Historia para mí es la muerte. Que podéis decir... sí, para ti es la muerte y luego sacas buena nota... Ya, porque aunque me cueste, estudio. Es lo que hay. 
Y sin embargo, soy la más feliz del mundo haciendo integrales (o intentando hacerlas, estoy en proceso, eh).
De Filosofía no me quejo (que luego Zafra se enfada (?) es broma) porque me gusta el hecho de conocer como piensan otras personas. Pero este año se me hace más pesado en cuanto a la materia, estoy en proceso aún de saber por qué, no lo sé.

Me quejo también de las horas inútiles. Del no poder salir y entrar a nuestro antojo. Tengo unas ganas enormes de llegar a la universidad ya. Que vaya a las clases quien quiera, que vayan los interesados; no como en el instituto, que si tienen que estar las seis horas, y hay 5 que no les interesa, se pasan el tiempo molestando y no dejan a los demás dar la clase en condiciones.

Y mi mayor queja, es y será siempre la mentalidad de las personas (lo comento también porque esto afecta a todo: educación, seguridad, etc).

Esta mentalidad es española pura. Vas a otros países y no es tan intensa. Aquí la mayoría de la gente (digo la mayoría porque personalmente me excluyo, sí) ve el hecho de estudiar como una obligación, como algo pesado, como algo odioso. Y por eso no estudian, o lo dejan. ¡No debería ser así! Yo veo estudiar como aprender. Estoy aprendiendo cosas, estoy creciendo como persona, estoy volviéndome más inteligente, más sabia. ¿Sabéis que aprender es un derecho? Sí, un DERECHO. Porque es algo bueno, porque aprender es lo que nos hace ser cada vez mejores personas. No es que en otros países la gente disfrute estudiando. No se levantan por las mañanas diciendo "Oh, sí, tengo dos horas de economía a primera, no puedo esperar a llegar a clase". Claro que les cuesta, claro que puede ser tedioso. Pero saben que es lo mejor para su futuro.
También cabe destacar que en esos otros países por lo general la universidad es gratuita, hay multitud de becas, una buena educación... ejem, ejem. Pero el mayor problema es la mentalidad.

Esta mentalidad, además, incluye por lo general, manos largas, poca educación, poca empatía...
Que a una alemana que vino a España y dejó su bolso CINCO MINUTOS en un banco de la plaza Peral, se lo robaron. Sí, cinco minutos y el bolso ya no estaba. Es que fue apartarse un momento y volver. Viva España, debe de pensar la pobre. Claro, en Alemania esas cosas no pasan. Que en Finlandia puedes dejar tu maleta en medio del pasillo del instituto y volver a las dos horas, que nadie la ha tocado. Que yo lo he hecho. Pero aquí mi prima deja su mochila en la taquilla del gimnasio sin candado y se la roban. Adiós móvil, adiós ipod, hola España.

Como he dicho, me encanta quejarme. Sobre todo, me encanta quejarme de España. Como no le puedo poner solución, pues me quejo. Porque algo que pasa hoy día es que muy poca gente lucha por mejorar esto. Estamos acostumbrados. Por poner un ejemplo, si vemos en la televisión un nuevo caso de corrupción pensamos "ah, uno más" y fin. Ya nos da igual, estamos habituados a esto. Pan y circo para el pueblo, todos callados. Yo sencillamente creo que no tiene solución. Que la mentalidad de este país es la que impide su desarrollo. Retrocede en vez de avanzar.
Todo el mundo habla de hacer las cosas pacíficamente, de hablar. ¿Sirve de algo? ¿Está mejorando España? No, claro que no. Los franceses no tomaron pacíficamente la Bastilla, los cubanos no consiguieron la independencia pacíficamente, los españoles no se deshicieron pacíficamente de las tropas de Napoleón.
¿Dónde está el límite? ¿Cuánto vamos a tener que aguantar hasta que esto explote? Si pones a una rana en agua hirviendo, huye. Pero si la pones en agua fría y calientas poco a poco el agua, no. Se adapta a ésta hasta morir. 


Y me quejo. Me quejaré hasta que me vaya de aquí, que espero que sea al acabar la carrera. No soy de las que se sienten parte de un país y lo defienden hasta la muerte. Yo he nacido en España, sí, como podría haber nacido en cualquier otro sitio. Soy habitante del mundo. Que España vaya mal no implica que me tenga que ir mal a mí. España podría ser un país muy bueno pero los de arriba no quieren. No quieren que el país vaya bien, quieren que a ellos les vaya bien.
Y yo así no juego.



jueves, 27 de febrero de 2014

1 y 1 no siempre son 2.

Imaginemos que todos tenemos una caja y que dentro de esa caja hay algo a lo que llamamos "escarabajo".
Todos hablaríamos de nuestros escarabajos dando por supuesto que todos nuestros escarabajos son iguales. Pero quizá no son escarabajos. O quizá algunos sí y otros no. O quizá las cajas están vacías.
¿Entonces estamos hablando de escarabajos o no?


Sustituyamos ahora la palabra escarabajo por la palabra 'dolor', por ejemplo. Cada uno de nosotros habla del suyo dando por supuesto que tenemos el mismo concepto que los demás. Todo el mundo usará la palabra 'dolor' cuando hable de lo que hay dentro de su caja, pero ¿son todas las cajas iguales? ¿sentimos todos igual? No.


Ludwig Wittgenstein llega a la conclusión de que el 'escarabajo', el 'dolor' (lo que hay dentro de la caja) "queda fuera de consideración". Es decir, el lenguaje que usamos es un lenguaje que se basa en reglas públicas, mientras que las sensaciones son privadas y están fuera del alcance de los demás. El dolor que sentimos no tiene nada que ver con la palabra 'dolor' pero es la única forma que tenemos de expresarnos.

Wittgenstein plantea que escribamos una S en un diario cada vez que sintamos una sensación concreta y particular. La primera vez que escribes la S estás ya relacionando dicha letra con un sentimiento concreto. Pero la segunda, la tercera... ¿cómo puedes estar seguro de que es exactamente la misma sensación, sin ninguna variación? Este autor explica que dado que cada uno conoce únicamente lo que siente y nadie más tiene acceso a ello, si la utilización de la S parece correcta, lo será, aunque no podemos estar seguros. No podemos basarnos en nada porque no podemos saber como sienten los demás. Así que llega a la conclusión de que un "lenguaje privado" no sería posible dado que ni la propia persona sabría utilizarlo.

Por lo tanto, las palabras solo tienen sentido en un entorno. Es algo que se establece entre los habitantes de un sitio, el lenguaje empieza fuera. 

<<Si un león pudiera hablar, no lo entenderíamos>> Ludwig Wittgenstein, 1953

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Ha sido una sorpresa descubrir el tema de este capítulo, dado que alguna que otra vez me he planteado este problema del lenguaje e incluso se ha tratado en clase.
El año pasado, en uno de los primeros temas de Filosofía, nuestro profesor nos explicaba el proceso del lenguaje y que las ideas que tenemos de las cosas son distintas para cada uno. Nos puso el ejemplo de una berza. Tú tienes tu prototipo de berza, él el suyo y yo el mío. Los tres sabemos lo que es una berza, pero cada uno se la imagina de una forma distinta, según esté acostumbrado a comerla. Entonces dijo que "Quiero que tu berza se convierta en mi berza" sería un buen piropo.

Yo pienso que es frustrante que el lenguaje no de para más. A veces me resulta imposible explicar un sentimiento, una emoción o una idea. Al igual que a veces también me resulta imposible entender lo que otros intentan hacerme ver. ¿Y cómo sé que lo que yo creo que alguien siente es lo que realmente siente?
¿Y cómo sé que el resto del mundo entiende lo que yo siento? ¡No podemos vernos por dentro!

'Te quiero'. Puede ser todo y puede ser nada. Si pudiéramos mirar en las cajas de los demás, sería muchísimo más sencillo. -Mira mi caja, te quiero 'así de mucho' y 'así de grande'. -Anda, mira tú la mía, yo te quiero 'así de mucho' y 'así de grande' también. Y problema resuelto. Pero no. No tenemos ni idea de nada. Ni podemos tenerla. 

'Me duele aquí'. ¿Pero cómo te duele? ¿Te duele el músculo o el hueso? ¿Mucho o poco? ¿Pero cómo? ¿Por dentro? ¿Son como pinchazos o te duele cuando te mueves? Y así intentamos, sin demasiado éxito, intentar relacionar un dolor con distintas características para entendernos entre nosotros. Y por mucho que lo intentemos, dos personas nunca van a tener la misma idea de un tipo de dolor.

'Estoy triste, nos hemos peleado y ya no me habla'. ¿Triste de estar depre? ¿Triste de mantita, cama y chocolate o de mantita, sofá y tele? ¿De llorar o de querer salir un rato? ¿Tristeza de la larga o de la que se pasa rápido? 
AGH. Si no podemos mirar en las cajitas de los demás, yo no juego.
Wittgenstein menciona también que el lenguaje depende del contexto. En cada contexto las personas establecen un determinado lenguaje de forma inconsciente, pero está ahí. Y estoy de acuerdo.

Hay montones de contextos diferentes. Si estamos leyendo unas instrucciones en internet para aprender a coser y nos habla de introducir el hilo 'en el ojo', sabemos que es en el ojo de la aguja, no en nuestro ojo.
Si hablas a una persona desconocida y mayor que tú, la tratas de usted. A tus padres les hablas de forma informal pero sin excesos. A tus amigos les hablas de cualquier manera "tía, ojalá quedemos hoy que tengo un huevo de cosas que contarte, me cago en tó".
Entonces, a la hora de utilizar el lenguaje, lo principal no es conocer de forma perfecta su uso sino su significado y su intención en cada contexto.

Además, todas las personas, independientemente del lenguaje, tenemos establecidas una serie de conceptos para denominar todo lo existente. Da igual el idioma en que escribamos 'silla', es una silla. Aunque tu idea de silla no sea exactamente como mi idea de silla, sabemos lo que es.
¿Y si los leones hablaran? Si un león pudiera hablar, no lo entenderíamos; plantea este autor. Y esto se debe a que nosotros no estaríamos habituados al contexto del león, ni él al nuestro. Quizá para referirse a nosotros, en vez de usar la palabra 'humanos', el león usaría la palabra 'comida', por ejemplo. 



Como conclusión, quiero añadir que creo que el arte surgió por esto.
La música, los vídeos, las pinturas, la poesía, los libros, los bailes.. permiten que el ser humano se exprese de una forma de la que no es capaz a través del lenguaje.
Y, definitivamente, de este modo lo consigue mil veces mejor.




martes, 21 de enero de 2014

Un mundo para cada uno.



Dolor.

El dolor es un concepto muy amplio, a mi parecer.
Depende de si es físico o emocional, depende de la intensidad, de la duración, de la atención, de la causa, de la persona, del momento.
Pero, en lo que podemos estar todos de acuerdo, es en que el dolor es algo desagradable que preferimos no sentir.



El dolor físico tiene una amplia gama de variedades, para todos los gustos.
El típico dolor que hemos sentido todos al golpearnos el dedo meñique del pie contra un mueble, por ejemplo. Breve pero intenso. Maldices al mundo entero y su existencia durante un par de minutos y luego se te pasa. 

El dolor de la menstruación es otro a destacar. No puedo hablar del dolor que los hombres sienten con respecto a su aparato reproductor, pero también lo tachan de horrible (aunque según he oído, la duración no es especialmente larga).
En la menstruación, si no te tomas una pastilla a tiempo, necesitas cerca una cama. Desde mi experiencia puedo decir que se pasa bastante mal y que es algo por lo que muchas mujeres desearían ser hombres durante una semana. Pero la distracción y la compañía pueden ser formas de disminuir el dolor, dado que éste es siempre más intenso si te centras en él.

Pero el dolor más fuerte que yo he sentido es el de espalda. Hace un par de años me operaron de escoliosis y a veces me entran tales contracturas que no puedo ni levantarme de la cama. El hecho de girarme hacia un lado o cambiar la postura ya es un esfuerzo tremendo. Con las contracturas, además, se me pinzan algunos nervios o no sé que me pasa por dentro que me duelen incluso las piernas y me cuesta moverlas. Como he dicho, el peor dolor que yo he sentido. Va acompañado también de dolor emocional (frustración, tristeza, angustia).


Como en el ejemplo que he puesto de la espalda, podemos combinar el dolor físico con el emocional. Si un amigo te da una bofetada, te empuja o, en definitiva, te causa daño físico, al mismo tiempo te está causando un cierto daño emocional, dado que en teoría existe un cierto cariño entre ambos y no es algo que te esperases de esa persona.

Y ya por último, el dolor emocional. Hay miles, pero podemos hablar por ejemplo del dolor que siente una persona que es marginada y rechazada por un grupo de gente, alguien que pierde a un ser querido, o alguien que es traicionado. Yo creo que son los más comunes, pero entran aquí todos los que, sin contacto físico, te hagan sentir malestar, angustia, tristeza, frustración... dolor.

Un ejemplo de dolor que experimento últimamente, es dolor al ver como avanza nuestro país. Que va dando marcha atrás en vez de salir adelante. Dolor cuando viajas al extranjero y ves como otros países tienen universidad gratuita, una tasa de criminalidad bajísima, y aquí no puedes perder de vista tu bolso en el metro ni un segundo.

Por supuesto, todo dolor depende de la fortaleza de la persona. Yo me considero una persona débil en ciertos aspectos. Depende también del momento, de la situación, de si la persona tiene otros problemas aparte, de si centra su atención en el dolor, de si es feliz, de su positividad, del por qué del dolor... No es lo mismo que te insulte un desconocido a que te insulte tu mejor amigo. No es lo mismo tropezar por ti mismo a tropezar porque alguien te ha puesto una zancadilla.

Hay mil variedades y, desde mi punto de vista, no hay dos personas que puedan sentir el mismo dolor de forma exacta. Cada persona es un mundo y, cada dolor que ésta sienta, es otro completamente distinto.

sábado, 14 de diciembre de 2013

No sé dónde estoy.

El mundo en que vivimos, el universo que nos rodea, da muchísimo que pensar.
Los antiguos filósofos, como Platón, tenían cada uno su forma de que todo encajase. Para este filósofo, el mundo estaba dividido en dos, y la idea del bien hacía que todo estuviese en orden. Para Heráclito, era la fuerza del logos. Para Anaxágoras, el Nous.

Pero, ¿y si el mundo no existe? ¿Nadie se lo ha planteado?
¿Y si no somos reales?

Lo que voy a contar ahora son reflexiones que tengo últimamente por las noches. No es broma, de verdad. Puede sonar paranoico, pero lo pienso. A veces. Otras creo que debo acostarme y descansar para dejar de pensar cosas raras.

En primer lugar, no creo que el universo sea infinito ni finito.
Hagámoslo por reducción al absurdo en cada caso.

Si el universo es finito quiere decir que tiene final, que se acaba. Si fuese así, en algún lugar pasando el sol y las estrellas, habría un final. Una especie de pared o límite material. Si es así, debería poder romperse. Y si se rompiera, ¿qué habría al otro lado? No tiene sentido. El hecho de que haya un final implica que haya algo detrás, es como una habitación y sus paredes. ¿Y por qué hay un final? Por lo tanto, esto se nos va de las manos. Que el universo sea finito no tiene sentido a no ser que hubiera algo detrás que tuviese una cierta razón de ser, una lógica por la que estar ahí.
Así que pienso que no es finito.

Pero si el universo es infinito quiere decir que es eterno, que está en todas partes. Y no me cabe en la cabeza. "En todas partes" es mucho espacio. Y si es infinito, ¿los planetas contenidos también son infinitos? Es un poco locura, ¿no? No puedo imaginarme algo tan grande que nunca acaba.

Como ninguna de las dos cosas me entra en la cabeza, he llegado a la absurda conclusión de que debe de ser semi-infinito o no existe. Que tampoco tiene sentido, pero ya lo pensaré más a fondo.



Otra cosa que tampoco acepto es la teoría del Big bang (y mira que me encanta esa serie de la televisión).
1. Empieza todo con un cúmulo de materia.
¿Por qué? ¿De dónde sale? ¿Qué había antes? No me gusta.

2. Es un cúmulo de materia que explota.
Vale, si es mucha cantidad de materia toda junta, ahí, comprimida en exceso, entiendo que explote. Pero no me creo el punto 1.

3. Comienza a expandirse.
¿Hacia dónde, si solo había un cúmulo de materia? ¿Cómo de grande es el lugar de expansión? Dirán que infinito, pero como he dicho, no creo en eso.

Y no me gusta no creerme las cosas porque empiezo a pensar y a pensar.
Me estreso porque quiero saberlo y no puedo.

Además, hay noticias que dicen que nuestro universo podría ser una simulación informática y que está siendo estudiado por diversos investigadores. También sopesan la idea de que sea un holograma.

Es todo tan confuso, hay tantas posibilidades y sabemos tan poco...

Al final, siempre llego a la conclusión de que somos puntitos vistos desde un avión, y somos nada vistos desde el espacio. Nuestra presencia es mínima en comparación con todo lo existente (o no existente).

Y al fin y al cabo, lo importante es aprovechar lo que tenemos, sea o no real.
Ser felices.
Ser felices dejando de preocuparnos por las cosas que no son importantes y vivir, que nuestra existencia es demasiado corta en comparación con los años que lleva nuestro planeta girando.
Y ser felices según el concepto de felicidad de Platón: conociendo.

Y me acuesto satisfecha, a pesar de que sigo sin saber nada sobre el lugar en que me encuentro.




sábado, 30 de noviembre de 2013

Percepción y sensación

No podía ver.
Nada.

Durante veinte minutos fui ciega de vista.
Como el Lazarillo llevaba a su ciego, así iba yo, guiada por una amiga.
























Al principio la desconfianza me invadió. Sentía el suelo bajo mis pies, en ocasiones liso, otras rugoso. Las alcantarillas, las irregularidades, todo. Temía que, de repente, el suelo se acabase y mi cuerpo se precipitase al vacío.
Oía el sonido de los coches demasiado cerca, oía a la gente a mi alrededor, lo oía todo.

Poco a poco fui acostumbrándome pero, si la superficie del suelo cambiaba, no podía evitar volver a estar alerta. Era una continua sensación de atención a mis sentidos.
No pensaba nada más.

Cuando ejercí yo de lazarilla, cuando guié a mi amiga, todo era distinto.
Podía sentir su desconfianza al principio, caminando lentamente, aunque luego aceleró el ritmo.
Y, lo más llamativo, era ver a las personas a nuestro alrededor confusas por lo que ocurría.
Se sentía algo de vergüenza incluso, cosa que no sentías al ser ciega, ya que estás tan centrado en "sobrevivir" digamos, que no te preocupa lo que esté ocurriendo a tu alrededor.

Son experiencias muy distintas y muy curiosas de experimentar.

Esto me recuerda al libro "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago, que recrea una sociedad en la que todo el mundo pierde la vista, y lo caótico que esto resulta, ya que no estamos adecuados a ello.

A pesar de lo confuso y frustrante que resulta, es bueno experimentarlo para hacernos ver lo valiosos que son cada uno de nuestros sentidos, y los cambios que se producen en nuestro cerebro al perder uno de ellos.






martes, 26 de noviembre de 2013

EL COMPLEJO DE EDIPO

El complejo de Edipo surge del mito que recibe el mismo nombre:
Edipo era el hijo de Layo y Yocasta. El oráculo anuncia a Layo que su destino es ser asesinado por su propio hijo el cual, tras eso, se casaría con su mujer; y por ello Layo entrega a su hijo a un sirviente para que lo abandone. Pero el sirviente lo entrega a un pastor, que lo entrega a su vez al rey de Corinto, Pólibo, y su esposa Mérope, quienes lo acogen.
El joven Edipo escucha rumores de que Pólibo y Mérope no son sus verdaderos padres y consulta al oráculo, quien le dice que su destino es matar a su padre y casarse con su madre.
Edipo, creyendo entonces que Pólibo y Mérope sí que son sus verdaderos padres, deja Corinto para huir de su destino.
Durante su viaje se encuentra con Layo, entran en una pelea, mata a su verdadero padre y se casa con su madre. Cuando ésta descubre que Edipo es su hijo se suicida y éste se saca los ojos y abandona la ciudad.




SEGÚN FREUD:
El complejo de Edipo es, entonces, un complejo que se da en niños, donde éste centra su deseo sexual en la madre y crea celos y rivalidad contra su padre, contra el cual no puede hacer nada porque sabe que es más fuerte que él y, además, también le quiere, lo que crea sentimientos contradictorios y miedo irracional. Quiere casarse con su madre y matar a su padre, pero teme ser castrado (su madre lo está). Entonces se forma el superyó en el niño, que rechaza el incesto por miedo a la castración.
La niña, por el contrario, tenderá hacia su padre desde un principio al creer que tanto su madre como ella están castradas. Tenderá hacia su padre en busca de lo que la madre no tiene (pene), y que constituirá la base de su futura función sexual.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

La oveja negra.

A finales del curso pasado, nuestro profesor de filosofía nos comentó una idea que tenía intención de poner en práctica este año. Una idea muy potente. Una idea que sólo podría llevarse a cabo con mucha fuerza de voluntad y con afán de superación.

Ir disfrazado a clase.
Pero no todos juntos, sino de forma individual.
Cada día, un alumno.
¿El objetivo?
Superar un miedo.

Y, efectivamente, este año caminando por los pasillos del instituto podrías encontrarte con una vaca, una submarinista, una princesa, a una chica disfrazada de patatas del Mcdonalds, a un chico disfrazado de niña... y no sería extraño. 

Yo me apunté a esta actividad sin pensarlo dos veces.
Opino que hacer el paripé es algo fundamental en la vida.

Me tocó ir disfrazada a clase el día 5 de noviembre, martes. Y en un principio pensé en ir disfrazada de Princesa Chicle (ya que antes tenía el pelo rosa y habría sido muy útil) o de zombie.
Pero el problema es que a mí me encantan mis disfraces y estoy orgullosa de ellos.
No me daba vergüenza ir así al instituto. Al contrario, me gustaba la idea.






La noche del día 4 de noviembre llegué a la conclusión de que si iba de Chicle o de zombie, el experimento no iba a tener gracia. Iba a disfrutarlo y, en teoría, debía ocurrir lo contrario.
Así que me paré a pensar. 

Mi disfraz debía tener dos características fundamentales para hacerme pasar vergüenza:
1. Maquillaje feo.
2. No parecer un disfraz.

Me explico. 
1. El maquillaje de los otros dos disfraces es favorecedor. Pero ir maquillada mal, ir fea en el total y absoluto sentido de la palabra, me daba mucho corte. 
2. En el instituto ya esperaban que cada día fueran alumnos de distintas clases disfrazados y yo había dicho que iría de zombie. Si iba con un disfraz que no pareciese un disfraz, si iba con un disfraz "poco currado", me dirían cosas poco bonitas como que tengo disfraces mejores, que qué decepción... y eso sí me iba a producir vergüenza. Además, si vas disfrazado en condiciones por la calle, la gente sabrá que es un disfraz. Pero si tu disfraz no parece un disfraz, la gente pensará cosas como ¿No se ha visto la cara? o ¿Qué hace así vestida por la calle/para ir a clase?.

Así que me decidí por ir de "recién levantada", de "resacosa", o como lo queráis llamar. 
Me puse el pijama más calentito que encontré, me maquillé y, luego, me eché agua para destrozarlo y correrlo todo. 
Y quedé tal que así:




Me costó muchísimo trabajo salir de mi casa y me arrepentí una y otra vez de no haber ido disfrazada de zombie. La gente por la calle me miraba extrañada y yo intentaba aliviar la enorme vergüenza que sentía hablando con esas personas Qué resaca llevo, tío, qué nochecita. 

Lo peor fue en el instituto, en realidad. A lo largo del día, pocos elogios recibí (que sí, esa era la intención, pero qué vergüenza, dios mío). Todo eran frases tales como Tía, ¿no ibas a venir de zombie?, María José, no parece que vengas disfrazada, o Así no pasas vergüenza, ¿sabes que el objetivo de esta actividad es pasar vergüenza?. Y yo pensando Jo, con la de disfraces buenos que tengo en casa...
Algún profesor también me dijo cosas y me echó en cara, días después, que en comparación con los demás yo no me lo había currado y que seguro que no había pasado vergüenza. 
Pero sí, demasiada.
No os imagináis las ganas que tenía de llegar a mi casa y arreglarme el destrozo de la cara.
Pero bueno, que piensen lo que quieran. Ese precisamente era el objetivo de este juego.
Que no te importe.

Me han contado que, a la salida de clase, la gente que venía de otros institutos a ver a alumnos del centro me miraba sorprendida. Yo no me di cuenta, la verdad. Intentaba no mirar a nadie, salir rápido e irme a casa. 
Para sufrir más, pasé de camino a mi casa por delante de las Carmelitas, el instituto que está a pocas calles del nuestro y donde yo estudiaba antes. Os podéis imaginar como me sentí. 

Llegando ya, una señora se me quedó mirando y me dijo que la resaca me sentaba muy bien.
Creo que fue el único piropo del día.
Y ya en la puerta de mi casa, unos vecinos me miraron de arriba a abajo. Les dije que no se extrañaran, que era una actividad de clase, y subí corriendo las escaleras.

Esto me ha ayudado a dar un paso más en lo que a perder la vergüenza se refiere. Al final de la mañana, te empieza a dar igual lo que piense la gente. El "ir guapos" es una norma social no escrita y, aunque de siempre la he aceptado tal cual, esto me ha hecho ver que no es tan importante, que no debe importarnos como nos vea la gente sino como nos vemos nosotros mismos. Qué queréis que os diga, a mí a veces se me olvidaba mi aspecto y, en esos momentos, no me parecía importante. Sólo es importante cuando te percatas de que los demás se fijan. Y no merece la pena.
Deberíamos ir por la vida con un aspecto que nos agrade a nosotros mismos. 

Y ya no sólo en cuanto a nuestro aspecto:
Deberíamos centrarnos en contentarnos a nosotros mismos, en hacer lo que a nosotros nos gusta, nos parece bien y nos causa satisfacción; no en agradar a los demás.

No deberíamos dejar que la sociedad se nos imponga de esta manera, que la forma en la que piensen de nosotros nos duela o nos haga daño. Yo tengo el pelo azul, me encanta tener el pelo de colores y me da igual lo que piensen. Y no sabéis la de cosas que me han dicho. 

Quizá a mí no me gusta tu forma de vestir o de peinarte, pero si a ti te gusta, estupendo.
Y debería ser igual a la inversa. Si a ti no te gusta mi apariencia, es problema mío. 
Este experimento me ha hecho percatarme de muchísimas cosas.

No os dejéis engañar.
Ser uno mismo es muchísimo mejor que vivir de lo que piensen los demás.

¿A quién le importa?


domingo, 2 de junio de 2013

Pequeñas dosis de magia

Todos tenemos nuestros pequeños placeres, pequeñas cosas que nos sacan una sonrisa, que nos alegran el día, pequeñas dosis de magia que nos iluminan.
¿Qué sería de nosotros sin magia?

Uno de los pequeños lujos que me permito cada día es mirar. Ver, no. Mirar.
No es lo mismo. 
Me gusta mirar: ser consciente de lo que estoy viendo.
Viajando, siempre estamos atentos a todos los detalles y podemos ver las maravillas que esconde cada sitio sin apenas esfuerzo, porque es para lo que vamos. Pero no solemos ser atentos. Solemos andar sin prestar atención, concentrados en no llegar tarde, en una conversación, o en nuestros pensamientos.
Hace tiempo me surgió una duda ¿Por qué todo lo de fuera me parece precioso y el lugar donde vivo no me lo parece? Y salí a la calle y miré. Miré lo que veo cada día sin apenas fijarme. Miré también hacia arriba, hacia la parte alta de los edificios. Y vi cosas preciosas. Cosas preciosas que están ahí desde siempre y que nunca había mirado.
Desde entonces me he aficionado mucho a fotografiar la parte de arriba de los sitios.
Estamos tan acostumbrados a ver y a dirigir la mirada al suelo, que no nos molestamos en levantar la cabeza y descubrir que hay más mundo ahí arriba. Pero existe. Y a mí me encanta distraerme mirándolo. Es uno de mis pequeños placeres.

Y me encanta fotografiar los sitios que miro...


Además de mirar hacia arriba, me gusta mirar con amor. Es decir: buscando la parte bonita de todas las cosas. Intentando contemplar arte en cada cosa que miro. Sea un lugar, un objeto, o una nube.
Pienso que, si este es el mundo que nos ha tocado, debemos sentirnos a gusto e intentar admirarlo.
Todo es precioso.


Otro de mis pequeños placeres es componer, crear, ya sea un escrito, un dibujo o una canción.
Cuando compongo algo, entro en trance. Intento plasmar lo que siento, mi yo interno, mi mente, mis sentimientos. Siento que, a partir de mí, ha nacido algo nuevo. Algo que es 100% yo.

Es quedar desnuda. Sincerarme con un papel o las cuerdas de una guitarra. Lo que compongo sabe más sobre mí que cualquier persona, por mucho que me conozca. Guarda mi alma. Es un trozo de mis sentimientos. Y siento que si alguien ve lo que he compuesto... está viéndome tal cual soy, sin apariencias ni prejuicios. Y también siento que no podrá entenderlo del todo si no conoce el por qué lo he hecho o qué sentía.

Hace unos años escribía muchísimo cosa que, no sé realmente por qué, he ido abandonando. Este año me he dedicado a componer canciones, tendré unas tres o cuatro. Y, cuando me enfado, cojo un papel y expreso todo mediante dibujos y símbolos. No me esmero en el resultado, solo en dejar que los sentimientos fluyan y salgan de mí.

Dibujar a partir de otras obras también me resulta mágico, pero no tan mágico como el placer de saber que lo que estoy haciendo ha sido fruto única y exclusivamente de mi imaginación.


Obra impresionista de Monet



Sonreír también es un placer. Poder sonreír de felicidad, e incluso poder sonreír aun estando triste.  Sonreír, desde mi punto de vista, es esperanza, amor y fuerza. Una persona sin sonrisa es una persona vacía y, para mí, estar vacía es de las peores cosas que pueden ocurrirme.

Y el último placer que voy a comentar y que viene influido por la sonrisa... el sarcasmo. No te das cuenta de lo mucho que vale hasta que se te hace imposible utilizarlo. Laura Galindo sabe bien de lo que hablo. En el sur de España, sobre todo, somos muy dados al sarcasmo. Es una forma de expresión, de buen humor... y bueno, un poco de burla, pero sin ánimo de ofender.

Digo que Laura sabe bien de lo que hablo porque este verano fuimos a Granadilla con una beca. Granadilla es un pueblo abandonado e íbamos para reconstruirlo, supuestamente... y el "supuestamente" nos lleva a otra historia que no es momento de contar. 
El caso es que, hasta ese momento, no nos habíamos dado cuenta de lo acostumbradas que estábamos a hablar sarcásticamente. Ejemplo:

(Se cae el bol de la sal en la ensalada y al final de la cena...)
Yo: Pues yo creo que le faltaba sal a esto, ¿eh?
El chaval que derramó la sal: ¿QUE LE FALTABA SAL? Pero.. pero si se me cayó toda la sal en la ensalada, como puedes pensar que... ¿en serio crees eso?

El chaval muy serio e incluso sorprendido de lo que yo había dicho. Era del norte, claro.
En los últimos días, me hice un precioso cartel como el de Sheldon Cooper en The Big Bang Theory:


Y lo usé mucho. De verdad.


Pero, sin duda, el mejor placer de todos es el hecho mismo de sentir placer. Si todo fueran placeres, no les daríamos una mayor importancia. Pero el hecho de que haya otras cosas que no nos resultan placenteras, hace que los placeres existan. Destacan sobre el resto. 
Y ahí reside la magia.



miércoles, 13 de febrero de 2013

Cambiemos a mejor

Rudolf Steiner: filósofo austriaco, erudito literario, educador, artista, autor teatral, pensador social y esoterista.

La filosofía de Rudolf Steiner afirma que el ser humano se compone de espíritu, alma y cuerpo.
"El yo vive en el cuerpo y el alma, pero el espíritu que vive en el yo es algo eterno. Todo lo que en el yo se acoge de lo físico-material desaparecerá después de la muerte, pero lo que tenga ese yo que ver con las leyes del espíritu adquiere carácter de eternidad".

Steiner crea un nuevo sistema educativo cuya primera escuela funda en 1919 en Sttutgart (Alemania) para los hijos de los trabajadores de Waldorf-Astoria, una fábrica de cigarrillos. De ahí proviene el nombre de este sistema, el sistema Waldorf.
Está basado en su idea de ser humano, de forma que la educación se divide en tres etapas para desarrollar de forma plena todas las cualidades del niño y obtener un legado tanto intelectual como artístico y disciplinar.

Es un método alternativo muy creativo que basa su educación en la motivación y las ganas de aprender, no en la autoridad de un profesor sobre sus alumnos ni en memorizar libros de texto. 
Cada niño es algo único e irrepetible.


En la primera fase, de 0 a 7 años, se aprende jugando. Lo importante es que los niños se sientan seguros y aprendan a reconocer sus talentos sabiendo que a su alrededor son respetados. Mediante los juegos se facilita que pasen a la siguiente etapa con ganas de saber y que aprendan rápidamente a leer y escribir. El aprendizaje es movimiento, no un niño sentado en una silla recibiendo información.

La segunda fase, de 7 a 14 años, se centra en los sentimientos. Investigaciones demuestran que se piensa a través de lo que se siente. Lo importante no es que aprendan porque lo aprendido siempre termina olvidándose, lo importante es que no olviden lo que sintieron al aprender.

Y tercera fase, de 14 a 18 años, centrada en el intelecto. Los alumnos se acercan a las materias desde un punto de vista más analítico, utilizando para ello actividades artísticas y sin exámenes.
Los exámenes provocan competitividad entre los alumnos y presión y drama al suspender. Las escuelas Waldorf motivan la competitividad del alumno consigo mismo y el afán de superación. Eso les da seguridad, compañerismo y colaboración.


Los resultados afirman que los alumnos de este sistema educativo se adaptan fácilmente a la universidad e incluso superan a la media en cuanto resultados: disfrutan aprendiendo.


La educación de hoy día se basa en el consumismo y la competitividad, lo que produce estrés e hiperactividad. El sistema de Steiner evita esto. Los alumnos no siguen al profesor, el profesor sigue a sus alumnos. No necesita exámenes para contemplar como evolucionan, sigue el nivel de sus alumnos en las diferentes materias durante muchos años. Tampoco utilizan las nuevas tecnologías ya que, aunque son beneficiosas en general, el hecho de exponer a los niños durante horas ante una pantalla limita sus mundos.


La libertad es una condición básica para la existencia de una vida cultural creativa.

Hay más de 2000 escuelas Waldorf de Primaria/Secundaria/Bachillerato en todo el mundo y más de 1900 de infantil. Un cambio es posible.

La UNESCO apoya este sistema, ya que obtienen una muy buena educación y mejoran su salud física y mental. Además, se adapta según avanza la sociedad.

«Se podría introducir fácilmente en el sistema educativo público. Bastaría con bajar la ratio de alumno por maestro, y cambiar el sistema tan encerrado en el aula y tan centrado en la inteligencia lógica y lingüística hacia un sistema más abierto a la naturaleza, a la vida, al movimiento y a los distintos tipos de inteligencias y talentos», opina la profesora y periodista Ileana Medina.

Si nos proponemos lograr este tipo de sistema educativo, cambiaríamos por completo nuestra sociedad a mejor. La sociedad está educada de forma que la mayor parte de la gente es egoísta y no está motivada sino, más bien, estresada. El problema es que esto se transmite de generación en generación tanto en casa como en las aulas. Las condiciones de nuestro país no incitan a ser creativos, ambiciosos, ni a tener afán de superación. Y eso debe cambiar.

Nuestro sistema está anticuado. Se sigue educando a los niños tal y como se hacía hace 30 años. El único cambio ha surgido en los castigos. El castigo físico, a pesar de denigrante y nada ético, lograba su objetivo: obediencia, autoridad y miedo a la libre expresión. Pero la sociedad evoluciona y no podemos conformarnos con cambiar los métodos de castigo a algo más ético, que no funcione, y obviarlo. ¿Un parte, un grito, una expulsión? Eso ya no logra nada. No sirve. Debe cambiar.

La sociedad tiene que avanzar, necesitamos una educación que promueva las cualidades de cada persona, que logre que cada uno pueda brillar de forma propia. Se necesita motivación y eso ha de inculcarse. Consiste en educar a la sociedad desde cero para que las nuevas generaciones eduquen del mismo modo a las siguientes. Cada vez hay más abandono escolar y los alumnos no sienten interés por aprender. Y eso es un gran error del sistema. Aprender es algo innato en cada persona, es el amor hacia el saber, y es algo que el sistema educativo debería explotar al máximo, no extirpar.

Las escuelas Waldorf son un clarísimo ejemplo de que cambiar a mejor es posible.






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 Fuentes:
Sobre Steiner 
http://es.wikipedia.org/wiki/Rudolf_Steiner

Sobre el sistema educativo
http://es.wikipedia.org/wiki/Pedagog%C3%ADa_Waldorf
http://www.revistabiosofia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=295&Itemid=55
http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2007/02/27/pagina-72/55800623/pdf.html
http://www.escuela-waldorf.org/index.php/es/home/pedagogia
http://www.colegioswaldorf.org/pedagogia.html
http://smoda.elpais.com/articulos/la-nueva-forma-de-aprender/302

lunes, 4 de febrero de 2013

Experiencia 101: Buscar la caricia más leve

Mi pareja, el viernes, me hizo una visita sorpresa a la salida del instituto. Fue un detalle precioso.
Después de comer, vio en mi escritorio el libro de 101 experiencias filosóficas de la vida cotidiana y comenzó a ojearlo con curiosidad. Tras comentar ambos algunas de las experiencias más curiosas, se fijó en una en concreto y dejó el libro a un lado.

Acercó sus dedos a mi rostro y comenzó a acariciarme muy levemente. Cerré los ojos y me concentré únicamente en sentir.
Sabía de qué se trataba. Era la experiencia 101 del libro, la última. Buscar la caricia más leve. La había leído esa misma mañana.

Quizá penséis que este tipo de caricia apenas se siente. Si es así, no os podéis hacer una idea de lo equivocados que estáis. A pesar de ser la más leve, os puedo asegurar que es la más sentida de todas.

Sentía sus dedos por mis mejillas, mi nariz, mis labios. No es una caricia continua. Es tan leve que, en ocasiones, sus dedos danzaban brevemente por el aire antes de sentirlos de nuevo. Algo así como si trazara por mi piel pequeñas líneas discontinuas.
Es una sensación preciosa. El autor del libro la describe como éxtasis inefable de efecto divino. (Inefable: que no se puede explicar con palabras). Y tiene toda la razón. Te eriza la piel, te hace sentir bien, te relaja, te enamora.







Es un cosquilleo, es placer, es parar el tiempo.





Si pudiera atribuirle cualquier adjetivo existente, diría que es un cosquilleo agudo (sin llegar a rozar un agudo excesivo, ya que pasaría de maravilloso a desagradable) y dulce. Es de color diamante. Es un Sol mayor en una guitarra. Un Sol mayor o un La mayor. Es eléctrico, es esponjoso, es suave, es natural. Pero lo más bonito es saber que era él quien me hacía sentir tan bien.

Me acarició también el cuello y los brazos y se me erizaba la piel del gusto.

Pero no todas las caricias han de ser obligatoriamente con los dedos. Al terminar el recorrido de nuevo en mi rostro, pasó a acariciar mis mejillas con sus labios. Y mi nariz. Y mis labios.

Abrí los ojos y le sonreí, feliz. Había dejado de ser un experimento, había pasado a ser algo más que una experiencia escrita en un libro. Ahora, era algo muy nuestro.

Posé mis dedos en su rostro y comencé a acariciarle casi imperceptiblemente. Cerró los ojos y me sentí feliz por estar haciéndole sentir así.

Mientras me dedicaba a acariciarle lo más suavemente posible sin llegar a separar mis dedos de su piel, me dediqué también a mirarle. Es muy lindo. Deseaba hacerle sentir esa calma, esa magia, esa chispa, esa sensación que él había provocado en mí.

Terminé tal y como él lo había hecho: rozando mis labios con los suyos.
Me besó. Lo besé. Y nos fundimos en un abrazo y en un suspiro.

Como he dicho, no podéis imaginar lo bonito y perfecto que es esto. Ha pasado a ser un momento muy nuestro que repetimos y repetiremos a menudo.
A pesar de ser la caricia más leve, es la más sentida y, probablemente, la más deseada.



viernes, 7 de diciembre de 2012

Borregos de una sociedad


Este experimento me resulta fascinante. El modo en que una persona se deja llevar en algo tan simple, con tan poca importancia, como puede ser la orientación en que todos se colocan en un ascensor.

Somos borregos de la sociedad. Donde va uno, van todos. Nos dejamos llevar por lo que todos creen correcto, creemos todo lo que se nos dice siempre que encaje con el resto de verdades ya dichas, y así nos sentimos bien. Integrados, formando parte de algo. Esa es una de las facetas que nos hace humanos, necesitamos vivir en sociedad para crecer como personas. ¿Pero es así realmente?
Este criterio de verdad se conoce como 'Coherencia', donde solo podemos admitir como verdadero un juicio si es coherente con todo lo demás que admitimos como verdad.

¿Pero qué clase de crecimiento es este? ¿Cómo voy a crecer como persona si me dedico a dejarme llevar, dejarme influir y aceptar todo lo dicho? No se puede.



Hay montones de casos en nuestro día a día que nos demuestra esto. Hoy en el instituto, hemos tenido una charla sobre primeros auxilios. El último tema tratado ha sido el tema de las drogas. El monitor pedía motivos por los cuales alguien entraría en las drogas y yo le di el motivo que más veo normalmente: Presión social. Mis amigos las toman y no voy a ser el/la único/a que no lo haga. Quiero integrarme. Quiero ser guay, ¿qué hay más guay que estar apoyado en la pared con un cigarro entre los dedos? Si todos lo hacen no será tan malo, ¿qué mas da? Lo peor es que había gente que veía esto normal. ¿Qué ocurre? ¿Que si no lo haces, te dejarán de lado? Entonces no son amigos. ¿Quieres ser guay? Pues esfuérzate llegando a algo en la vida. ¿No es tan malo? Yo creo que el simple hecho de alterar tu percerpción de la realidad y crearte dependencia, ya hace que lo sea.

En mi grupo de amigos no bebía nadie. Comenzó a salir con nosotros un chico que bebe. Ahora todos beben, menos dos o tres que no lo hacemos. Yo controlo, mientras se sepa controlar, no es malo decía la más responsable de todos los que bebían. Y el sábado me la encontré vomitando en el parque mientras otra le sujetaba el pelo. Así te lo pasas mejor, dicen. Yo me lo paso muy bien y no me hace falta tomar nada. Además... ¿no es mejor poder recordarlo todo al día siguiente y evitar dolores de cabeza resacosos?

Yo: Me sorprendió mucho que la gente dijese que entraría en las drogas por no quedarse solo.
Mi madre: Si todos pensaran como tú, entonces no habrías podido decir 'por presión social', ya que a nadie le ocurriría. Tú misma lo dijiste, no debería soprenderte.
Cuánta razón.

Yo creo que el hecho de que somos borregos se ve en todos lados. A gran escala, puede verse en el simple hecho de que exista el concepto 'moda'. Todos seguimos ciertas tendencias, por decirlo de algún modo, sea porque las seguimos realmente o porque, cuando algo se pone de moda, las tiendas solo venden eso. Lo difícil que sería ahora encontrar un pantalón que llegase hasta la cintura, por ejemplo. ¿Por qué no puedo salir con unas gafas de buzo a la calle? ¿Por qué, si a mí me gusta? No está bien visto.
Hace un par de semanas me compré un gorro de navidad que me encantó. Me parece muy original, y creo que será interesante ver que pasará cuando salga con él a la calle.

Y a pequeña escala, vale con ver una ciudad, incluso con ver nuestra clase bastaría para afirmarlo. Hay dos o tres graciosos (si realmente lo son), que disfrutan molestando en clase, lanzando bolas de papel cuando el profesor se gira y demás. La gente a esto reacciona de varias maneras:
-Les molesta, les parece inmaduro e inapropiado para una clase de 1º de bachillerato, y si la bola o lo que sea llega a ellos, la guarda, la deja caer al suelo, o la ignora. Les molesta y no van a fingir lo contrario. Cuando surge el momento apropiado, hablan con el tutor/a.
-Les molesta y les parece inmaduro, como al grupo anterior, pero si demuestran esto, los graciosos los van a tomar por gente aburrida, gente a la que atacar si surge el momento con alguna broma desagradable y, en consecuencia, prefieren fingir que les hace gracia, soltar alguna risita y disimular. Si la ocasión lo permite, lanzarán la bola, dirán alguna gracia acorde con el momento, etc. Colaborarán.
Sin embargo, a la hora de quejarse, son los segundos los que más lo hacen. Siempre y cuando, nunca se sepa que fueron ellos los que se quejaron. Borregos, borregos everywhere.

He enseñado este vídeo a varias personas. Algunos me han reconocido que habrían actuado como las víctimas mostradas, que habrían ido imitando sus gestos. Sin embargo, hubo respuestas por parte de tres amigos míos que me sorprendieron bastante y, por como conozco a estas tres personas, creo realmente que actuarían así.

E: Yo me habría quedado tal y como me hubiera colocado, la verdad. No me habría molestado en girarme o colocarme como ellos. Yo habría pasado de todo bastante, si eso, me habría quedado mirándolos, por ver que hacen.

H: Yo me habría salido del ascensor. Qué miedo, por favor. ¿Te lo imaginas? Cuatro personas girando a la vez y haciendo cosas raras. Quita, quita. Yo a la primera cosa extraña, me habría salido y habría utilizado las escaleras. Además, los ascensores nunca me han gustado.

A: Yo no me habría movido, pero me habría puesto a mirarlos con cara de '¿Qué narices estáis haciendo?', seguro. Y te imagino a ti en el ascensor, María José, mirándolos y riéndote a carcajadas.


Quizá tiene razón, vaya. Habría sido muy gracioso. Algo que me sorprende del vídeo es la cantidad de gente que se oye reírse de fondo. Reíos, sí, pero segura estoy de que un 90% de vosotros habría actuado igual.



Conclusión: Somos borregos. Y hablo, y he hablado todo el tiempo, en primera persona del plural, porque me incluyo. Yo creo que nadie se libra de ser un borrego. ¿Te hace menos borrego el hecho de saber que lo eres? No, solo eres un borrego consciente, supongo. ¿Cómo evitar serlo? Todo nos orienta a serlo. La educación, los medios de comunicación, nuestras familias, el mundo. ¿Cómo saber lo que es cierto o no? Y lo peor, ¿cómo cambiarlo? Yo desde que era pequeña he dicho que lo que quiero es cambiar el mundo a gran escala.

Mi madre: ¿Sabes ya qué quieres estudiar?
Yo: No sé, algo para cambiar el mundo.
Mi madre: Lo puedes hacer con pequeñas cosas. Ayudando, siend...
Yo: Eso ya lo hago. Pero eso no va a contribuir a que Haití mejore, por ejemplo.
Mi madre: Pero que yo sepa, eso no se estudia.
Yo: Pues entonces no estudio y busco otra forma.
Mi madre: El dinero es otra forma. Y para ello tienes que trabajar. Y para ello, estudiar.
Yo: Pues nada, pensaré a ver que estudio.

Yo creo que seguiremos siendo borregos hasta encontrar la valla que nos han puesto para encerrarnos, como buen rebaño que somos, y la saltemos. ¿Y quién ha puesto la valla? Gente de más clase social, gente con más importancia aunque probablemente sean menos importantes que tú y que yo, pero bueno, ellos se lo creen y por eso, nos lo creemos que son borregos de su propia sociedad. Su propia sociedad de auto-satisfacción, indiferentes del resto del mundo. Son esclavos de su mente, que les hace alcanzar límites como la corrupción, haciéndoles aún más borregos. Los que más creen tener el control, son los que más lo han perdido.

El día que encuentre la valla, no buscaré el mejor modo de saltarla, intentaré derribarla para que todos puedan salir. Al fin y al cabo, ¿de qué sirve dejar de ser un borrego, si todos los siguen siendo? No puedes hacer que un perro diga 'miau', al igual que no puedes hacer ver lo que tu ves a una persona ciega, por medio de descripciones o palabras. Tienes que quitarle la venda, para que vea. Y ella te ayudará a quitar más vendas. Y algún día, el mundo verá.

Porque ser borregos no consiste en ser todos iguales. Hay gente que busca ser diferente porque no quiere ser como los demás. Pero todas esas personas que intentan ser diferentes, al fin y al cabo, ¿no son iguales entre ellas?  Yo creo que ser borrego es estar ciego, de dos formas. Estar ciego, ignorando que lo eres; o estar ciego y saberlo, lo cual no quita que lo seas.


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Actividades del tema 2


1. Define idea, juicio y razonamiento.
Idea: Imagen mental de un objeto junto con la información que ya se posee de él.
Juicio: Conjunto de ideas.
Razonamiento: Conjunto de juicios.

2. Diferencia entre ideas singulares e ideas universales. Pon un ejemplo de cada una.
Una idea es singular cuando nos referimos a una porción concreta de la realidad, por ejemplo yo misma, María José, y es universal cuando se refiere a un concepto que abarca una serie de objetos con características similares, por ejemplo, 'silla'.

3. Explica el significado de esta frase de Kant 'Aunque todo el conocimiento comienza con la experiencia, no por eso procede todo él de la experiencia'.
Quiere decir que aunque las ideas mentales proceden de la experiencia, nosotros le aportamos información que ya poseíamos.

4. Define estímulo, sensación y percepción.
Estímulo: agente que causa una reacción en nuestro organismo.
Sensación: alteración que provocan los estímulos en nuestros sentidos.
Percepción: proceso de captación de un estímulo.


5. Teoría de la percepción del asociacionimo y la Gestalt. ¿Qué función desempeñan para la segunda las leyes de asociación de estímulos?
La teoría asociacionista defiende que la percepción consiste en una suma de sensaciónes, en captar datos o partes de un todo para que nuestra razón los ordene y le de forma. El sujeto es pasivo.
La teoría de Gestalt defiende que la percepción consiste en captar un objeto de forma total para luego dotar de sentido a las partes, por lo que el sujeto aquí sería activo.
Para la teoría de la forma las leyes de asociación de estímulos son las heramientas utilizadas para organizar los estímulos y crear una totalidad

6. Diferencia entre realismo e idealismo.
El realismo defiende que en el proceso del conocimiento el objeto es conocido sin alteraciones, y el idealismo afirma que el propio sujeto aporta datos al objeto conocido, transformándolo.

7. Explica el proceso por el que tiene lugar el conocimiento según Aristóteles. ¿Por qué decimos que es un autor realista?
Aristóteles afirma que el proceso del conocimiento tiene tres fases. En una primera fase los sentidos reciben información del exterior en forma de sensaciones, en la segunda, la imaginación transforma dicha información en imágenes mentales y en la última, el entendimiento extrae ideas de dichas imágenes para formar el conocimiento.
Es un autor realista porque no altera la percepción de la realidad en el proceso de conocer.

8. Resume las ideas principales del texto de Nietzsche.
Nietzsche defiende que el origen del lenguaje es un acuerdo social en base a lo que resulta útil a dicha sociedad y afirma que la base es el vacío. Dicho vacío aparece dos veces durante el proceso, una primera vez al conocer algo y hacer de ello una imagen mental, y una segunda vez en el paso de imagen mental a lenguaje; ya que pasaríamos de algo físico a sustancias químicas, y de sustancias químicas al lenguaje. También opina que dicho vacío se rellena con la imaginación.

Viñeta sobre Nietzsche


9. Principales diferencias entre empirismo y racionalismo.
Los empiristas mantienen que todo se conoce a través de la experiencia y critican a la razón por no poder conocer todo, por lo cual afirman que el conocimiento es limitado.
Por otra parte, los racionalistas mantienen que no conocemos solo mediante la experiencia sino también por ideas innatas, confían plenamente en la razón y afirman que si se utiliza correctamente, no hay límites en el conocimiento.

10. Define escepticismo, dogmatismo, relativismo y positivismo.
Escepticismo: actitud de precaución y desconfianza hacia la razón. Afirma que la mente humana es limitada, así que aunque el conocimiento absoluto existiera, no podría conocerse.
Dogmatismo: perspectiva que confía plenamente en la razón.
Relativismo: mantiene que la realidad cambia constantemente, por lo que la verdad absoluta no existe.
Positivismo: posición con absoluta fe en la ciencia, y lo que no es ciencia está por debajo de ésta. Es consecuencia del empirismo.

Viñeta sobre el realismo


Actividades del tema 1


1. Rasgos del pensamiento arcaico. Nómbralas y explica su significado.
Es acrítico - No se autorrevisa.
Es antropomórfico - Explica los acontecimientos naturales según los actos humanos.
Es simbólico - Las cosas suelen significar otra diferente.
Es tradicional - Se transmite de generación en generación.
Es un pensamiento infundado - No se puede demostrar, puede ser verdad o mentira.

2. ¿Cuál es el origen de la Filosofía según Aristóteles y Unamuno?
Ambos afirman que es un sentimiento, pero para Aristóteles es un sentimiento de admiración de la realidad, de sorpresa; y para Unamuno es un sentimiento trágico, es buscar el sentido de la existencia para dar una explicación a la vida.

3. Dónde y cuándo se produce el paso del mito al al logos. Explica con detalle en qué consiste dicho cambio.
En el pueblo griego en el siglo VI a.C.
Se pasa de un pensamiento arcaico fundamentado en la imaginación y la tradición a un pensamiento crítico que puede demostrar aquello que afirma. Ocurre debido al roce entre culturas, el comercio y la moneda, ya que otras zonas eran más cerradas y aisladas de otras formas de pensamiento. Poco a poco surgen los primeros filósofos que intentan explicar las cosas en base a la razón.

4. Rasgos de la explicación filosófica. Nombra y explica.
Reflexiva - Implica más reflexión que saber, aunque es amor hacia el saber.
Radical - Llega hasta el fondo de las cosas, sin importar que tenga un sentido claro o no.
Universal - Se preocupa de todo cuanto hay.
Crítica - Analiza todo y lo pone a prueba.
Esto tiene dos consecuencias, la primera, que sea totalizadora ya que intenta superar la razón de cada ciencia y la segunda, que es de segundo grado ya que necesita un trabajo previo de las otras ciencias.

5. Rasgos del saber científico. Nombra y explica.
Regional - Cada ciencia se ocupa de una parcela de la realidad.
Crítico - Se revisa continuamente.
Búsqueda del rigor - Con un lenguaje preciso, y siendo verificable y comprobable.
Intersubjetivo - Cualquier otro puede realizar el mismo experimento y obtener el mismo resultado está bien realizado, ya que pasa por el método científico.